Valores nutricionales del aceite de oliva virgen extra

El aceite de oliva, especialmente en su forma virgen extra, se ha destacado como un componente crucial tras la notable longevidad y baja incidencia de enfermedades crónicas entre los habitantes de la región mediterránea.

Este preciado líquido no solo es fundamental en la gastronomía de estos países, sino que también juega un papel esencial en su salud y bienestar. Investigaciones científicas han vinculado el consumo regular de aceite de oliva virgen extra con la prevención de una serie de afecciones, incluidas enfermedades coronarias y ciertos tipos de cáncer.

La clave de estos beneficios reside en la alta calidad del aceite, que conserva una rica composición de antioxidantes y compuestos antiinflamatorios debido a su método de extracción puramente mecánico. Este artículo explora cómo el aceite de oliva virgen extra contribuye a la salud y la longevidad, resaltando la importancia de su calidad para maximizar sus efectos protectores.

Composición nutricional del aceite de oliva

El aceite de oliva, considerado un pilar de la dieta mediterránea, es un alimento rico en nutrientes esenciales y compuestos bioactivos. Por cada 100 gramos, proporciona aproximadamente 899 calorías, casi en su totalidad provenientes de los lípidos, lo que lo convierte en una fuente concentrada de energía.

A nivel de ración, considerando una porción de 10 gramos, aporta alrededor de 90 calorías, lo que lo hace adecuado para un consumo moderado dentro de una dieta equilibrada.

Importancia nutricional

La composición del aceite de oliva lo convierte en un alimento excepcionalmente saludable. Su alto contenido de AGM (ácidos grasos monoinsaturados), en particular, lo hace más estable y resistente a la oxidación en comparación con aceites ricos en AGP (ácidos grasos poliinsaturados), lo que también lo hace ideal para cocinar, incluso en frituras. La calidad del aceite de oliva, especialmente cuando se elige virgen extra, es crucial para aprovechar al máximo sus beneficios nutricionales y protectores para la salud.

En resumen, la composición nutricional del aceite de oliva subraya su papel como un componente esencial de una dieta saludable, contribuyendo a la prevención de enfermedades crónicas y promoviendo una larga vida, características distintivas de la dieta mediterránea y sus adeptos.

 

Aceite como elemento de salud

Ácidos grasos y su impacto en la salud

La composición de ácidos grasos en el aceite de oliva es un factor determinante de sus propiedades nutricionales y beneficios para la salud. Entender cómo cada tipo de ácido graso influye en el organismo es clave para apreciar plenamente el valor de este alimento en una dieta saludable.

Los lípidos en el aceite de oliva se dividen principalmente en tres categorías: ácidos grasos saturados (AGS), monoinsaturados (AGM), y poliinsaturados (AGP), presentes en proporciones aproximadas de 17%, 71%, y 11%, respectivamente. Esta composición lo dota de una serie de propiedades nutricionales y saludables únicas.

Ácidos grasos saturados (AGS)

Por qué los Ácidos grasos saturados son perjudiciales para la salud

Los ácidos grasos saturados (AGS) son considerados perjudiciales para la salud principalmente porque pueden aumentar los niveles de colesterol LDL, conocido como el “colesterol malo”. Un nivel alto de LDL en la sangre se asocia con un incremento del riesgo de enfermedades cardiovasculares, como la aterosclerosis, que ocurre cuando se forman placas de grasa en las paredes de las arterias, reduciendo el flujo sanguíneo y aumentando la posibilidad de sufrir ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares.

A pesar de constituir una menor proporción, los AGS en el aceite de oliva no incrementan el riesgo de enfermedades cardiovasculares cuando se consumen como parte de una dieta equilibrada, debido al balance con otros ácidos grasos más beneficiosos.

Los AGS presentes en el aceite de oliva representan aproximadamente el 17% de su composición grasa. A diferencia de otros aceites vegetales y grasas animales, que pueden tener niveles más altos de AGS, el aceite de oliva contiene una cantidad moderada, lo que contribuye a una mejor salud cardiovascular comparado con las grasas más saturadas.

Aunque los AGS han sido vinculados a un aumento en los niveles de colesterol LDL (conocido como el colesterol “malo”), el efecto es mucho menos pronunciado cuando se consumen dentro del contexto de una dieta rica en ácidos grasos mono y poliinsaturados, como la dieta mediterránea.

Las recomendaciones de consumo sugieren limitar la ingesta de AGS, pero el aceite de oliva se considera una opción más saludable debido a su perfil graso predominante en AGM y AGP.

Ácidos grasos monoinsaturados (AGM)

Por qué los Ácidos grasos monoinsaturados son beneficiosos para la salud

Los ácidos grasos monoinsaturados (AGM), como el ácido oleico presente en el aceite de oliva, son beneficiosos para la salud cardiovascular. Ayudan a reducir los niveles de colesterol LDL (“malo”) sin afectar adversamente el colesterol HDL (“bueno”), manteniendo un equilibrio saludable entre ambos. Este efecto contribuye a disminuir el riesgo de formación de placas ateroscleróticas en las arterias, reduciendo así la posibilidad de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. Además, los AGM pueden mejorar la sensibilidad a la insulina y estabilizar los niveles de azúcar en sangre, lo que es beneficioso para prevenir la diabetes tipo 2.

El ácido oleico, principal componente AGM del aceite de oliva, es conocido por sus efectos positivos en la salud cardiovascular. Ayuda a regular los niveles de colesterol en sangre, reduciendo el LDL (colesterol “malo”) y manteniendo o aumentando el HDL (colesterol “bueno”). Este perfil de lípidos es fundamental para prevenir la formación de placas ateroscleróticas y mejorar la salud del corazón.

El ácido oleico, que constituye alrededor del 71% de los ácidos grasos en el aceite de oliva, es el AGM más abundante y tiene efectos beneficiosos significativos en la salud cardiovascular. Este ácido graso ayuda a regular los niveles de colesterol en la sangre, disminuyendo el LDL mientras mantiene o aumenta el HDL (colesterol “bueno”). Este balance es crucial para prevenir la formación de placas ateroscleróticas en las arterias, reduciendo así el riesgo de enfermedades cardíacas. El consumo regular de aceite de oliva, especialmente en el contexto de una dieta mediterránea, se ha asociado con una menor incidencia de eventos cardiovasculares adversos.

Ácidos grasos poliinsaturados (AGP)

Por qué los Ácidos grasos poliinsaturados son beneficiosos para la salud

Los ácidos grasos poliinsaturados (AGP), como los omega-3 y omega-6, son esenciales para el organismo y tienen numerosos beneficios para la salud. Contribuyen a la salud cardiovascular al reducir los niveles de colesterol LDL (“malo”) y triglicéridos en la sangre, lo que ayuda a prevenir enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. Además, los AGP son importantes para el desarrollo y funcionamiento del cerebro, especialmente durante el embarazo y la infancia. También tienen propiedades antiinflamatorias, que pueden ayudar a reducir el riesgo de enfermedades crónicas como la artritis reumatoide y la enfermedad inflamatoria intestinal.

Incluyen omega-3 y omega-6, esenciales para el funcionamiento cerebral y la salud cardiovascular. Aunque presentes en menor medida, contribuyen a mantener el equilibrio inflamatorio del cuerpo y a prevenir enfermedades crónicas.

Aunque en menor proporción (aproximadamente el 11%), los AGP como el omega-3 y el omega-6, son componentes esenciales del aceite de oliva que desempeñan roles importantes en la salud cerebral y cardiovascular. Los omega-3, en particular, son conocidos por sus efectos antiinflamatorios y su capacidad para reducir la presión arterial. Además, contribuyen a la salud del sistema nervioso y pueden disminuir el riesgo de enfermedades cardíacas. La presencia de omega-6, por otro lado, es fundamental para el crecimiento celular y el mantenimiento de la salud de la piel y los ojos. El aceite de oliva, al ofrecer estos AGP, aunque en cantidades menores comparado con su riqueza en AGM, sigue siendo una fuente valiosa para alcanzar el equilibrio recomendado de omega-3 y omega-6 en la dieta.

Botella diseñada para alargar la vida útil del aceite

Antioxidantes y vitaminas

Vitamina E

La vitamina E es especialmente conocida por sus beneficios en la salud de la piel. Contribuye a su hidratación, elasticidad y capacidad para combatir la inflamación, además de protegerla de los efectos dañinos de la radiación UV y otros factores ambientales perjudiciales. En cuanto al sistema inmunitario, esta vitamina fortalece las defensas del cuerpo contra virus y bacterias, desempeñando un papel vital en la inmunidad celular.

La Vitamina E es un potente antioxidante que juega un papel crucial en la protección de las células contra el daño oxidativo. Este tipo de daño es causado por los radicales libres, moléculas inestables que pueden dañar las células y contribuir al envejecimiento y enfermedades. La vitamina E ayuda a neutralizar estos radicales libres, protegiendo así las membranas celulares, las proteínas y el ADN de daños que podrían llevar a enfermedades crónicas.

La vitamina E y el retraso de los signos de envejecimiento

La vitamina E está estrechamente relacionada con el envejecimiento. Su papel como antioxidante la hace fundamental en la lucha contra el estrés oxidativo, uno de los principales factores contribuyentes al proceso de envejecimiento. Al neutralizar los radicales libres, la vitamina E ayuda a proteger las células y los tejidos del daño que puede acelerar el envejecimiento.

Beneficios de la vitamina E en el envejecimiento

  • Protección celular: Al proteger las células del daño oxidativo, la vitamina E ayuda a mantener la integridad y funcionamiento de las células, lo que es vital para retrasar los signos del envejecimiento.
  • Salud de la piel: Contribuye a la salud de la piel, protegiéndola contra el daño de la radiación UV, la contaminación y otros factores ambientales que pueden acelerar el envejecimiento de la piel. Esto se traduce en una reducción de las líneas de expresión, arrugas y otros signos visibles del envejecimiento.
  • Soporte al sistema inmunológico: Con la edad, el sistema inmunológico se debilita. La vitamina E ayuda a fortalecer la respuesta inmunitaria, protegiendo al cuerpo contra infecciones y enfermedades que pueden afectar la calidad de vida en las etapas avanzadas.

Incorporar alimentos ricos en vitamina E en la dieta, como los frutos secos, semillas, aceites vegetales y verduras de hoja verde, es una estrategia efectiva para combatir el envejecimiento desde dentro. Además, el uso de productos tópicos que contienen vitamina E puede ofrecer beneficios directos para la salud de la piel, complementando los efectos obtenidos a través de la dieta.

 

Compuestos fenólicos

Los compuestos fenólicos como el oleocanthal y el hidroxitirosol son sustancias químicas que se encuentran principalmente en el aceite de oliva extra virgen y se caracterizan por sus notables propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.

Oleocanthal ha sido comparado en su acción a la de los fármacos antiinflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno, ofreciendo efectos antiinflamatorios sin los efectos secundarios asociados a los medicamentos sintéticos. Esto lo hace particularmente valioso en la gestión del dolor y la inflamación crónica.

Hidroxitirosol es otro compuesto fenólico con fuertes propiedades antioxidantes, capaz de proteger contra el daño oxidativo a las células. Ha demostrado tener efectos protectores contra ciertos tipos de cáncer, incluidos el de mama y el de colon, mediante la inhibición del crecimiento de las células cancerosas y la inducción de la apoptosis (muerte celular programada).

Beneficios antiinflamatorios y protectores contra ciertos tipos de cáncer

El consumo regular de alimentos ricos en compuestos fenólicos puede ofrecer protección contra enfermedades inflamatorias y reducir el riesgo de ciertos tipos de cáncer. Estos compuestos interfieren en la progresión de enfermedades crónicas, no solo por sus propiedades antioxidantes sino también por su capacidad para modular los procesos inflamatorios en el cuerpo.

La inclusión en la dieta de alimentos ricos en vitamina E y compuestos fenólicos, como el aceite de oliva extra virgen, puede ser una estrategia efectiva para promover la salud y prevenir enfermedades, destacando la importancia de una alimentación equilibrada y rica en nutrientes esenciales.

Acidez del aceite de Oliva Virgen Extra

La relación entre el aceite de oliva virgen extra y longevidad

El efecto del aceite de oliva en la longevidad y la prevención de enfermedades crónicas es notablemente amplio y se extiende a través de varios aspectos de la salud. El consumo regular de este líquido dorado está vinculado a una disminución significativa en la incidencia de problemas cardiovasculares. Esta relación beneficia principalmente de la habilidad del aceite de oliva para mejorar la salud del endotelio, esa capa interna de los vasos sanguíneos que juega un papel crucial en la regulación de la presión arterial y la prevención de la inflamación, factores ambos esenciales para mantener el corazón y los vasos sanguíneos funcionando óptimamente.

Además, el aceite de oliva contiene una riqueza de antioxidantes y compuestos fenólicos que juegan un papel clave en la lucha contra el cáncer. Estas sustancias no solo poseen propiedades antiinflamatorias sino que también son capaces de inducir la muerte de las células cancerígenas, promoviendo así la salud celular sin comprometer la integridad de las células sanas. Esta capacidad de discriminar entre células sanas y malignas lo convierte en un aliado valioso en la prevención de varios tipos de cáncer.

La protección que el aceite de oliva ofrece contra enfermedades neurodegenerativas, como la enfermedad de Alzheimer, añade otra capa a su perfil de beneficios. Los compuestos antioxidantes y antiinflamatorios presentes en el aceite de oliva contribuyen a mitigar el riesgo de declive cognitivo asociado a la edad, apoyando la salud cerebral y manteniendo la agudeza mental.

En conjunto, estas propiedades hacen del aceite de oliva no solo un complemento delicioso para la dieta, sino también un componente esencial para promover una vida larga y saludable, protegiendo el cuerpo contra una amplia gama de enfermedades crónicas. Su incorporación en la alimentación diaria puede ser vista como una inversión en la salud a largo plazo, ofreciendo beneficios que van más allá del simple placer gustativo para abarcar una protección integral contra los desafíos de la salud moderna.

Consumo recomendado

El consumo recomendado de aceite de oliva puede variar según diferentes factores, como la edad, el sexo, el nivel de actividad física y la dieta general. Sin embargo, las guías alimentarias sugieren que, para los adultos, una cantidad de aproximadamente 2 cucharadas (unos 30 ml) de aceite de oliva al día puede ser beneficiosa dentro de una dieta equilibrada rica en alimentos vegetales y baja en grasas saturadas.

Para hombres y mujeres, no hay una recomendación diferenciada en cuanto a la cantidad de aceite de oliva; las diferencias en el consumo energético diario se ajustan más bien en la proporción total de grasas. Dado que el aceite de oliva es una fuente de calorías, es importante integrarlo en la dieta sin exceder el requerimiento calórico total.

La elección de un aceite de oliva de calidad es una decisión que va más allá de la simple preferencia culinaria; es un compromiso con la salud y el bienestar.

Un aceite de oliva extra virgen de alta calidad no solo enriquecerá tus platos con su perfil de sabor distintivo y sus notas aromáticas, sino que también te proporcionará el máximo de beneficios nutricionales. Estos aceites conservan mejor los antioxidantes y los compuestos fenólicos que apoyan la salud, que los aceites de menor calidad que han sido excesivamente procesados.

Te invitamos a considerar el aceite de oliva no como un simple ingrediente, sino como una parte integral de tu dieta. Hacer del aceite de oliva una presencia constante en tu alimentación puede ser un paso hacia una vida más saludable, proporcionando soporte a tu sistema cardiovascular, reforzando tu inmunidad y ofreciendo una protección contra el estrés oxidativo y la inflamación.

La inclusión regular de aceite de oliva en tu régimen alimenticio es una práctica sencilla que puede tener efectos profundos y duraderos en tu salud general.

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